“VIEJITA MÍA”

VIEJITA MIA

Viejita mía por Dios
Me está agonizando el alma
Te me fuiste con el alba
Sin poder decirte adiós.
Viejita no sé si yo,
Pude agradecerte en vida,
Antes de hacer mi partida,
Por todo lo que me dio.
Un día me marché yo,
Viejita lejos de usted
Y una herida le dejé,
Profunda en su corazón.
Yo sé me dio su perdón,
Viejita mía lo sé.
Pero eso yo sé que fue,
Para que triste no andara.
El vacío que dejara,
Yo en usted o viceversa,
Viejita es una compresa,
De tristeza y agonía,
No pasa tan solo un día
Que yo no piense en usted.
Ni a pesar que se me fue,
Viejita de mis encantos.
Yo a usted hoy la amo tanto,
Tanto como a nadie mas,
Y sé que hoy usted está,
En un lugar especial.
Como usted no hay otra igual,
Y sé que jamás la habrá,
Lo que usted me dejó acá,
Sembrado en el corazón,
Es una eterna lección,
Que muy viva la mantengo,
Tu ejemplo siempre sostengo,
En el mayor pedestal,
Y a veces quiero gritar,
A tus oídos mi llanto,
Porque Viejita fue tanto,
Lo que tú hiciste por mí,
Y recuerdo que yo fui,
Tan insoportable a veces,
Yo sé que cuando uno crece,
Es que aprende a valorar.
Si yo pudiese cambiar,
Viejita mía el pasado.
Viejita te hubiese amado,
Desde el mismo primer día.
Te colmara de alegría,
De caricias y de besos,
Agotara los excesos,
De amor y felicidad,
Te trataría con bondad,
Con respeto y con ternura,
Tomaría sepultura,
Sin pensarlo en tu lugar,
Si yo pudiera cambiar,
Viejita mía contigo.
Aceptaría castigo,
Por las veces que te herí,
Y viviría feliz,
En el mismísimo infierno,
Viejita de brazos tiernos,
Porque estuvieras aquí.
Así te amo yo, así.
Viejita de mis entrañas,
Tu sacrificio y hazaña,
En mi yo llevo grabado.
En mis hijas he sembrado,
De tu árbol la semilla,
Y ojalá mi Viejecilla,
Y eso es un gran ojalá,
Que alguna logre en verdad,
Ser la mitad que usted fue.

©Lázaro Oscar Correa Govea. 12/03/2013